Soy del Alzira

De la grada a la megafonía, y de la megafonía a la comunicación del club.

Kiko grabando con el móvil la celebración de un gol de la UD Alzira

Del Alzira y punto

La UD Alzira es mi equipo. Soy del Alzira. ¿Del Alzira y de quién más? Del Alzira, te estoy diciendo. Me gusta el Alzira. Sufro por el Alzira. Soy un rara avis, pero orgulloso.

Entré al campo con 5 años de la mano de mi padre. Mi primer recuerdo es un ascenso a Tercera en 2007. Qué equipo. Si me estás leyendo, seguramente no sabías ni que existía el Alzira, pero yo recuerdo aquel once de memoria. No lo escribo por dos motivos: por no quedar de listillo y porque podrías pensar que lo he buscado en internet, así que me lo guardo.

Mi padre era directivo, así que los domingos era un fijo (una tradición que, por cierto, seguimos manteniendo siempre que puedo). También me pasaba por algún entrenamiento y, en paralelo, me empezaron a interesar las redes sociales del club.

Momento anécdota

JIM, el entrenador de aquel Levante de Europa League, me metió en un corrillo frente a todos sus jugadores y me presentó. Le conocía porque solía venir cuando el Alzira jugaba contra el Torrevieja; se ve que el hombre le tenía cariño a aquel club con una grada de aficionados ingleses.

El caso es que yo veía a Ballesteros, Juanfran, David Navarro, Iborra… y a Acquafresca. Ese era mi hombre. JIM, con toda su buena fe, me ofreció elegir la camiseta del jugador que quisiera y, de entre todos aquellos nombres, me quedé con el delantero italiano. Por su nombre, la verdad, no por nada más. Luego rectifiqué y le pedí la de Roger, que empezaba a despuntar y llevaba el 27. Buen día.

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El niño de las alineaciones

Y sí, salí en Cuatro. Si no te lo crees, mira el segundo 0:58 del vídeo y compruébalo tú mismo. Desde entonces, podría ser conocido como el niño de las alineaciones.

CuatroMíralo en el 0:58 ↗

Las redes del club

Las redes del club existían, pero con poco seguimiento, y en 2018 me ofrecí a echar una mano. Creo que empezamos como empieza todo el mundo: copiando a otros, adaptando ideas y haciendo cosas sencillas que hoy suenan añejas.

Tenía 16 años, un bachillerato por delante y la ilusión de seguir a mi equipo por los campos de la zona. Más de un domingo volví a casa de noche con los deberes sin hacer, pero había visto a mi Gloriosa (así llamaba al equipo mi profesor de Educación Física) ganar 0-5 en Muro de Alcoy, por ejemplo. Alguna bronca, ocasional y ligera, me llevé de mis padres por esto.

El prime: la pandemia

El prime, como se dice ahora, llegó con la pandemia. En segundo de bachillerato todo se frenó de golpe por aquel extraño virus y, entre clases online que seguía más bien poco, partidas al FIFA y charlas en Discord con amigos, sacamos adelante algunas iniciativas en redes que me ocupaban el tiempo.

Hicimos directos en Instagram con Raúl Albentosa, que salió de nuestra cantera, con jugadores de la plantilla y con gente vinculada al club. Me imagino que a alguno le sirvió de ayuda en aquellos tiempos.

También copiamos el formato de The Coaches’ Voice y desgranamos con el entrenador de entonces, Pau Quesada, el sistema de la victoria 1-2 ante el Villarreal C. Pau, que hoy entrena al Real Madrid Femenino, me explicaba con seguridad y franqueza su idea: un centrocampista de 10 para buscar el gol, presión alta y gestión de los cambios. Mi incipiente bigote y yo solo intentábamos asegurarnos de que la grabación iba bien, y asentíamos. Buenos tiempos.

Poniendo voz al fútbol base

Al año siguiente, con los toques de queda y las restricciones de acceso a los estadios (que hoy suenan tan lejanas), acercamos el fútbol a las familias del fútbol base: emitimos en directo por el YouTube del club muchos partidos de los chicos y chicas de la cantera. Tristemente, nos cerraron el canal y con él perdimos todo ese archivo.

Investigando llegué al maravilloso mundo de OBS, compramos una capturadora sencilla en Amazon y contratamos a un cámara para tener el vídeo con la máxima calidad. Y ahí estaba yo, informándome sobre los chavales y poniendo voz a partidos de todo tipo.

Nacho Ferri fue uno de los chavales que pasaron por la cantera en aquella época. El día que marcó en el Camp Nou con el Feyenoord, rescaté un gol suyo al Dénia, y me hizo ilusión ver que lo tenía en sus historias destacadas de Instagram. ¿Le hará ilusión tener un gol narrado por mí? Puede ser. Es broma.

Segunda RFEF

Ese año el primer equipo ascendió a la nueva Segunda RFEF. Por fin una alegría, después de haber perdido tres play-offs de ascenso. Apenas pudimos celebrarlo por el covid, pero vivirlo desde dentro fue una pasada. Así llegamos a la nueva categoría, con la ilusión de pisar campos como el del Hércules o el del Real Murcia. Qué bien me lo pasé aquellos años. Muchos de los que defendían a mi equipo eran chavales de mi edad.

En Segunda RFEF el club dio un pasito adelante y la comunicación no podía quedarse atrás. Me tocaba retransmitir los partidos «en vivo» con vídeos en Twitter, capturar los goles, hacer fotos, tuitear, cantar los goles en casa… A veces, todo a la vez.

El Athletic en casa

El verdadero salto llegó con la Copa del Rey: recibimos al Athletic Club en nuestra casa. Qué semanas y qué ilusión. Fue un no parar de llamadas, gestión de acreditaciones, presencia en redes y un día a día centrado en que todo saliera bien. En que fallaran las menos cosas posibles.

Perdimos 0-2 y Maldini dijo que nos podían haber pitado un penalti a favor. En fin. Robo. Fuera de bromas, lo disfrutamos muchísimo, y se notó en el agradecimiento de los compañeros de la prensa bilbaína, que vinieron y se marcharon la mar de contentos.

Hasta luego, no adiós

Mantuvimos la categoría dos temporadas y, antes de la que iba a ser la tercera, decidí buscar otra cosa: moverme, encontrar nuevos retos y dejar a un lado la pasión por mi equipo para vivir otras aventuras. La historia continuó en Castellón, a 126 km, donde ya vivía de lunes a viernes por los estudios.

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© 2026 · Kiko Felguera Ramírez · Comunicación deportiva y contenido digital De Alzira, pero ahora en Madrid