33 días en Qatar

Todo empezó con una siesta y dos llamadas perdidas.

Kiko y un compañero con la bandera de España en la grada del Qatar–Ecuador

Todo empezó con una siesta

¿Es profesional empezar una historia contando algo que pasó al despertar de una siesta? Pues no. Que nadie me lo tenga en cuenta. Pero el caso es que esta historia empieza así. Era estudiante universitario y no tenía mucho más que hacer, así que no se me juzgue, por favor. Seguramente tú, que me lees, también te echaste alguna siesta de dos horas un miércoles cuando tenías 20 años.

Al despertar de la ya famosa siesta me encontré con dos llamadas perdidas de Rafael Escrig, con quien colaboraba por aquel entonces. Pensé que querría comentar alguna idea para un vídeo o confirmar fechas para nuestro podcast. Le devolví la llamada entre tímidos bostezos y con la persiana bajada hasta el fondo, para que no se colara ni un rayo de luz que pudiera perturbar mi sueño.

«¿Te quieres venir al Mundial?»

La pregunta fue clara y directa: «¿Te quieres venir al Mundial?». Silencio. Mi respuesta: «¿Qué dices, loco?». Sí, eso. Que si me iba a Qatar. Me quedé de piedra, asentí con la cabeza (sin que nadie me viera) y solté un rotundo «SÍ».

Aquello fue en septiembre y el Mundial empezaba en noviembre, así que el tiempo parecía no pasar. Pero el 19 de noviembre de 2022 llegó: el día de volar a Qatar. Si alguna vez me había imaginado escribiendo algo así, esto ni siquiera entraba en mis sueños; era impensable. Y, sin embargo, allí estaba, expectante ante el Qatar–Ecuador que abría la competición.

33 días tremendos

Aquellos 33 días fueron tremendos. Aprendí, vi cosas que no había visto jamás, vi a mi selección (y me enrabié con aquella infausta tanda de penaltis ante Marruecos) y viví un sinfín de experiencias para el recuerdo. Tenía apenas 20 años.

Produjimos varios vídeos para YouTube y eché una mano a Rafa con los que publicaron en DAZN: un poco de guion, grabación, edición, producción y todo lo que hiciera falta de aquel estudiante que madrugaba para adelantar los trabajos de clase que tocaba entregar esas semanas. Poco me ayudaron algunos profesores, pero bueno 🤐.

Lo que me llevo

Conocer a auténticos referentes del periodismo internacional, descubrir historias de hinchas argentinos que se habían gastado los ahorros de toda una vida en unas entradas, ver la ilusión de la afición marroquí con el gran Mundial de su selección y vivir, aunque fuera a unos metros del terreno de juego, la final del Mundial.

Ah, y de paso, probar la carne de canguro y la de tiburón en un supermercado qatarí. No lo recomiendo. El shawarma, magnífico.

Lo que no sale en los vídeos

Jugamos un Mundial de influencers en el que coincidimos con Xavi Hernández, por ejemplo, y en el que ni siquiera pasamos la fase de grupos.

Dicen que me parezco a Hugo Guillamón, y los dos estuvimos por Qatar esas mismas fechas. Lástima que no nos cruzáramos.

Galería

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Eso merece un café. O, como mínimo, que te lleves mi CV.

© 2026 · Kiko Felguera Ramírez · Comunicación deportiva y contenido digital De Alzira, pero ahora en Madrid